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sábado, 12 de diciembre de 2009

Chaplin, el hombre

Al oír el nombre de Charlie Chaplin inmediatamente a nuestra mente viene la imagen del pequeño vagabundo Charlot, pero ¿quién era ese magnifico actor que creó un personaje y unas historias tan inmortales? Es difícil hablar de Charles Spencer Chaplin, el hombre de un modo sintetizado, pues hablar de su personalidad y de su biografía es tan difícil y extenso como hablar de la vida misma. Chaplin, el hombre ha conocido todas las emociones y experiencias que puede ofrecer la vida a una sola persona. Nacido en los estratos sociales más humildes del duro y frío Londres de finales del siglo XIX, sin unos padres que cuidaran de él, tuvo que hacerse a sí mismo y salir adelante por sus propios medios.
Se le acusa de ser un hombre solitario, pero qué podemos esperar de un niño que ha vivido la mayor parte del tiempo solo, su madre tenía que marcharse a trabajar a los teatros y quedaban al cuidado de una niñera, pero cuando los tiempos se hicieron más difíciles, es decir, cuando Charlie tenía alrededor de tres años de edad, su madre cayó gravemente enferma y no pudo encargarse de cuidarlo, su padre les había abandonado hacía tiempo y su hermano mayor tenía que buscarse la vida, aunque fue el único que estuvo ahí de vez en cuando para echarle una mano. En las compañías de teatro, Charlie no era bien mirado, era el más pequeño de todos los miembros, y por tanto una carga de la que todos procuraban alejarse dando de lado al pequeño actor, si hubieran sabido en quién se convertiría en unos años más de uno se habría preocupado de cuidar de aquel indefenso chiquillo. Una pobre criatura que ha crecido y se ha formado él solo, que ha vivido en sus propias carnes el desprecio de todos y que ha comprobado que la única persona en la que puede confiar es en sí mismo porque nadie le ayudó cuando más lo necesitaba, no podemos pedirle que no sea un solitario.
Muchos dicen que Charlie Chaplin era un hombre atormentado, que su pasado le venía muy a menudo a su mente para atormentarle, que no podía vivir separado de aquel pasado, incluso el propio Charlie Chaplin escribió en su autobiografía:

“este fue el Londres de mi niñez, de mis variados ensueños y de mis desilusiones: recuerdos de Lambeth en primavera; de hechos e incidentes triviales; […] de las rubicundas floristas del puente de Westminster, que hacían alegres ramitos para la solapa; de los domingos melancólicos. […] Creo que mi alma nació de estas cosas triviales”

Aunque no lo parezca, debido a su personaje tan alegre y espontáneo, Charles Spencer Chaplin era una persona muy tímida e insegura, tal vez de ahí le venga ese afán de perfeccionismo que le caracteriza en su trabajo y en su vida diaria.
Era un hombre muy disciplinado y trabajador, su trabajo era su máxima preocupación, incluso por encima de su propia familia. Qué hombre más malvado, podréis pensar algunos, pero no es por maldad, sino por temor y necesidad, Chaplin, como todo ser humano, tenía sus temores y uno de esos temores era el no poder trabajar, el que el público le abandonara, y tener que volver a ser el chiquillo abandonado de Londres, tal vez por eso también hay tanto corazón puesto en cada una de sus películas, porque a cada una la trataba de un modo muy especial, como si fuera la última, con el deseo de que si era la última al menos fuera un gran broche de oro, por eso es tan difícil elegir entre todas sus películas una como favorita.
Como todos sabéis, Chaplin, al igual que Charlot, era un enamoradizo, estuvo con innumerables mujeres, pero no por un apetito irrefrenable de sexo o por coleccionar chicas bonitas, sino porque era un romántico, realmente se enamoraba de aquellas chicas, de hecho nunca estuvo con más de una a la vez, con la que estaba le era fiel. Es característico en él juntarse con las más jóvenes, algunos estudiosos dicen que es porque Chaplin trataba de encontrar a su primer amor en aquellas jovencitas, a aquella Hetty Kelly a la que tuvo que abandonar muy a su pesar para irse con la compañía de Karno a EEUU; otros dicen, incluida su hija, que se iba con las jovencitas porque apreciaba mucho la vivacidad e inocencia de la juventud, y porque le gustaba enseñar y ser la figura paterna en cierto sentido de todas ellas. Sea cual sea el motivo, lo cierto es que con cada una que rompió, Chaplin quedó afectado por ello, era un quiero y no puedo. Es difícil que personas de 16 a 18 años tengan la capacidad de convivir y comprender a un hombre entregado y apasionado de su trabajo al que todo el mundo quiere visitar y al que todo el mundo quiere invitar, es decir, convivir con un genio. Solo una persona tenía esa capacidad a esa edad, y fue Oona O’Neill, pero esto fue porque ella también era un genio, aunque prefirió permanecer en la sombra.

Chaplin tenía un enorme sentido del humor, conversar con él, según entrevistas a las personalidades que tuvieron la suerte de entablar una conversación con el gran cómico de todos los tiempos, era una delicia. Siempre estaba interesado por todos los temas, exponía sus criterios, pero al tiempo escuchaba los de los demás, aunque al parecer siempre fue un poco cabezota y era difícil hacerle cambiar de opinión, algunos de los que han trabajado con él aseguran que fingía no cambiar de opinión pero que sin embargo, una vez que lo analizaba y creía que lo que le habían dicho era lo correcto y que era él el que estaba equivocado, cuidadosamente rectificaba, como cuando le aconsejaban sobre la luz en sus rodajes.

Podría seguir escribiendo sobre Chaplin y su personalidad durante líneas y líneas, párrafos y párrafos, y este blog se convertiría en una enciclopedia personal de Charles Spencer Chaplin, pues su persona es tanto o más amplia que la del propio Charlot, por eso terminaré sintetizándolo todo con las siguientes palabras: Charles Chaplin fue un luchador toda su vida, que como todo ser humano tuvo sus errores, los supo afrontar y se hizo perdonar, pero jamás esos errores fueron malintencionados, ni mucho menos con intención de dañar a alguien, de hecho la mayoría de aquellos errores a quien más dañaron fue al mismo Chaplin. Un hombre que a pesar de los obstáculos que la vida le intentó poner por el camino para impedirle salir del oscuro pozo en el que nació, Charlie se las ingenió como su personaje de Charlot para salir adelante y sortearlos con estilo para convertirse de un granujilla de los barrios bajos de Londres en la persona más admirada y querida por más de dos siglos enteros, y eso solo lo puede llevar a cabo una gran persona.

4 comentarios:

lady coraile dijo...

bravo!!! bonito lo que escribiste muy bonito, ahora me gusta chaplin cada vez mas, no se que mas decir, chaplin fue una gran persona Adios

CINEFILIA dijo...

muchas gracias por el comentario Ladye coraile, me alegro que este blog y nuestras entradas te permitan conocer a Chaplin un poco más, esa es nuestra finalidad en cierto sentido. un abrazo chaplinero muy fuerte

JLO dijo...

todo post de Chaplin me gusta... mas en este q es de un entendido en la materia...

como siempre, mas Charles en mi ultimo post...

salu2 chaplinianos...

CINEFILIA dijo...

me alegro de que seas chapliniano, pero este post lo ha escrito unA entendidA jijiji, pork este post es de cinefilia no de ruben.

abrazos chaplinianos